La dieta de la fresa
Ademas de ser jugosas y deliciosas, las fresas constituyen un gran alimento que debemos incluir en nuestra dieta. Originarias de Europa, ya en la Antigüedad, griegos y romanos supieron apreciar su aroma y sabor, y se consideró desde entonces a la fragaria como una fruta deliciosa.
Pero además de un sabor incomparable, la fresa tiene un gran poder nutricional, apenas engorda y es rica en vitaminas B1, B2 y C, potasio, calcio y fibra. Se sabe también que el zumo de fresas tiene propiedades antibacterianas por la presencia de carotenos, y que son perfectas para completar la dieta de las personas que no comen carne porque la vitamina C que contienen ayuda a la absorción del hierro.
La fresa es una de las frutas más baja en calorías, además es diurética y muy rica en fibra, por lo que ayuda al tránsito intestinal. Su poder diurético impide la formación y acumulación de gases en el abdomen y ayuda a reducir talla y volumen, así que aprovecha sus beneficios para poner tu cuerpo a punto.
Se recomienda hacer esta dieta una o dos veces por semana para purificar el organismo, de tal forma que, alternándola con una dieta equilibrada y un poco de ejercicio, conseguiremos un abdomen más atractivo.
Desayuno: 1 vaso de zumo de naranjas recién exprimido. 1 vaso de leche de soja con 2 cucharadas soperas de germen de trigo. 5 fresas frescas.
Comida: Ensalada multicolor: Ingredientes: para 1 ración: 1 tomate, media zanahoria, 2 cucharadas soperas de maíz tierno, unas hojas de berro, lombarda, 4 aceitunas, 1 cucharada sopera de aceite y sal.
Merienda:
Opción 1: Fresas (10 unidades) con nueces (2 unidades) sin cáscara, 1 cucharadita de miel.
Opción 2: Macedonia de frutas: 1 ración: media porción de las siguientes frutas: pera, manzana, naranja y 5 fresas: trocea las frutas y añade el zumo de naranjas.
Cena: 1 taza de caldo depurativo de verduras preferentemente de cebolla y apio sin sal y con zumo de limón. (Este caldo se puede beber durante el día en lugar de agua.)